Experimentar ansiedad es algo positivo, ya que nos prepara o mantiene alerta en momentos en los que necesitamos reaccionar porque existe un peligro a nuestro alrededor (p. ej. salir corriendo para que no nos atropelle un coche) o tenemos que realizar una tarea que requiere de un gran esfuerzo (p. ej. un examen). Pero cuando la ansiedad invade nuestras vidas de manera constante, sin que haya un peligro real por el que huir o sin que necesitemos de un esfuerzo extra, estamos ante un problema de ansiedad que requiere tratamiento psicológico.

La ansiedad se experimenta con sensaciones que van desde taquicardia, opresión en el pecho, ahogo, sensación de mareo, pensamientos que resulta difícil controlar, miedos, imágenes recurrentes sobre un mismo acontecimiento, miedo intenso a alguna situación u objeto… etc. Los problemas de ansiedad más habituales son: Trastorno de pánico, agorafobia, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático, hipocondría, fobia social y fobias específicas.
Nuestro estado de ánimo y las ilusiones son las que nos mueven para tomar decisiones, nos hacen sentirnos más felices y más satisfechos. La manera en que nos sentimos influye en nuestra vida pudiendo hasta el punto de convertirse en el eje central de nuestros pensamientos y acciones.

Cuando existen durante un tiempo prolongado sentimientos de no tener ganas de nada, dificultades para dormir, disminución del apetito y del deseo sexual, sentimiento de desesperanza hacia el futuro e incluso ideas suicidas es muy probable que exista depresión. La depresión suele arrastrar a la persona llevándola a no ser capaz de tomar las riendas de su vida, por lo que conviene pedir ayuda profesional cuanto antes.
En ocasiones las parejas se encuentran envueltas en una serie de conflictos que muchas veces se pueden solucionar buscando la ayuda adecuada. Muchas parejas recurren a poner fin a la relación porque piensan que no existe solución a sus problemas, además llega un momento en el que están cansados de luchar y desmotivados. En la mayoría de los casos la solución está en buscar ayuda de un psicólogo que puede valorar la situación y aportar las claves necesarias para mejorar significativamente la relación de pareja. Los problemas más habituales que se encuentran las parejas son celos excesivos, enfados constantes y problemas que en general no saben cómo resolver.

Cuando ya se ha tomado la decisión de divorciarse, solicitar la ayuda de un psicólogo durante el proceso de divorcio es muy importante, sobretodo cuando hay hijos en común. Es un momento muy difícil, donde se deben tomar decisiones importantes y para ello conviene tener en cuenta aspectos importantes. En este momento, un psicólogo puede ayudar a las parejas que se van a divorciar a encauzar sus vidas con éxito previniendo posibles secuelas y daños a ellos mismos y a su familia.
La alimentación es un pilar básico en nuestra salud, ya que determina que nuestro organismo se mantenga con los nutrientes necesarios para realizar las funciones vitales. Cuando la alimentación no es correcta pueden aparecer problemas físicos y psicológicos.

Cuando alguien está preocupado constantemente por su peso o por su alimentación, hasta el punto de convertirse en el centro de su vida pueden verse afectadas áreas como el trabajo, los estudios, la familia así como el propio bienestar de la persona, lo que conlleva a deteriorar progresivamente el estado de ánimo, la autoestima y la salud en general, causando en algunos casos, problemas muy graves. Los problemas de alimentación más habituales son: Anorexia, bulimia, trastorno por atracón y obesidad.
Buscar soluciones a los problemas infantiles es muy importante, ya que es una fase evolutiva decisiva para que se forme la personalidad de los futuros adultos y donde el aprendizaje juega un papel central. Es una época de cambios constantes donde en ocasiones los padres desconocen las herramientas necesarias para ayudar a sus hijos y acaban por darse cuenta de que no es suficiente con el apoyo y la educación que les aportan para solucionar aquello que les preocupa. La ayuda profesional servirá para trabajar en equipo con los padres proporcionándoles las técnicas necesarias, ayudando con ello a mejorar la salud y bienestar de sus hijos y el de la familia en general. Al igual que la infancia, la adolescencia es una época de cambios en la que se va a pasar de ser niño a adulto. Este proceso a veces no es bien asimilado por los padres que aún siguen viendo a su hijo como un niño, aunque en ocasiones es el hijo el que se ve como adulto cuando todavía no lo es. Es una época donde se toman decisiones importantes y donde pueden aparecer problemas de diferente índole.

En este Centro tratamos cualquier tipo de problema en niños y adolescentes:

  • Problemas de ansiedad, miedos
  • Problemas de conducta (desobediencia, rabietas, agresividad, etc.)
  • Baja autoestima, depresión infantil, procesos de duelo
  • Dificultad en habilidades sociales
  • TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad)
  • TEA (Trastorno de espectro autista) y problemas del neurodesarrollo
  • Intervención psicopedagógica en problemas de aprendizaje (dislexia, dificultades en comprensión lectora, dificultades en las habilidades matemáticas, técnicas de estudio, etc.)
  • Problemas de sueño
  • Problemas de alimentación
  • Enuresis (dificultad para controlar esfínteres)
También realizamos evaluaciones e informes neuropsicológicos.
Hay adicciones que no son necesariamente a sustancias químicas como por ejemplo la nicotina el cannabis o alcohol, también existen formas de “engancharse” a diferentes comportamientos. Como en cualquier adicción, el permanecer adicto a algo puede llevar al descontrol de la vida de una persona provocando serios problemas, ya sean laborales, económicos, familiares o personales.

Hoy en día existen gran cantidad de adictos a comportamientos que no son perjudiciales si se realizan de forma controlada, pero sí lo son cuando se convierten en algo necesario llegando a dominar la vida de una persona. Para poner remedio a este tipo de problemas lo principal es reconocer que se tiene este problema y solicitar ayuda profesional.

Las adicciones no tóxicas más habituales son la adicción al juego, a las nuevas tecnologías (internet, móvil y videojuegos) al sexo, a las compras y a la comida.
Las personas que tienen problemas con el sexo no disfrutan de las relaciones sexuales, les causan temor, desagrado e incluso su autoestima se ve afectada porque creen que no están a la altura de las circunstancias. Es lo que ocurre cuando existe un problema de tipo sexual. En estos casos, lo primero que conviene hacer es aceptar el problema para poder cambiarlo, lo siguiente es buscar ayuda de un psicólogo especializado que conozca las técnicas que existen para solucionar los problemas sexuales.

Los problemas sexuales más habituales son: bajo deseo sexual, aversión al sexo, problemas de excitación sexual, anorgasmia, eyaculación precoz, impotencia, y problemas sexuales por dolor.
Las habilidades sociales, son un conjunto de comportamientos que mostramos cuando nos relacionamos con los demás. Hay personas que tienen problemas para comportarse en sociedad porque suelen ser o demasiado permisivos o demasiado exigentes. Esto puede acabar perjudicando la autoestima de uno mismo por no tenerse en cuenta o haciendo daño a los demás por no respetarles y tratarles de manera agresiva.

Hay personas que suelen fallar a la hora de pedir favores, decir que no, hacer cumplidos y recibirlos, realizar una crítica o aceptarla.

Mediante terapia se puede aprender a ser una persona hábil socialmente acabando por respetar nuestros derechos y los de los demás, mejorando con ello nuestras relaciones sociales.
El duelo tiene que ver con pérdidas, con cambios o con finales. Es algo necesario por lo que tenemos que pasar para que seamos conscientes de aquello que hemos perdido y poderlo asimilar psicológicamente.

Podemos sufrir muchas pérdidas a lo largo de nuestras vidas, desde el fallecimiento de un ser querido, una ruptura sentimental o bien la pérdida de trabajo por desempleo o jubilación.

Los duelos siempre son dolorosos y conviene pasar por ese proceso de dolor, el tiempo que necesitemos dependerá de la importancia que tenga para cada persona aquello que ha perdido. Muchas veces el dolor acaba convirtiéndose en sufrimiento, esto significa que la persona no puede asimilar lo que ha perdido y es conveniente buscar ayuda porque su vida se está viendo afectada cada vez más a raíz de ese cambio.

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